A las 22:00 horas, sin retraso alguno, el espectáculo empezó, con la gente aún fría ante la expectativa de qué tipo de música iban a ver esa noche, en la Plaza de Francisco Rabal. Las primeras notas comenzaron a sonar, y con ellas “La danza del cuervo negro”, a la que prosiguió “The Road”. La gente, aún en sus asientos, comenzaba a calentar motores; las piernas de los asistentes comenzaban a moverse como si fueran ellos los que golpearan el bombo de la batería.
Jezabel Martínez, la violinista de la banda, invitó a la gente a unirse a la fiesta bajo los acordes de las gaitas, las flautas, en una noche de folk irlandés que poco a poco fue arrancando de sus asientos a los asistentes, hasta acabar con la zona reservada para bailar y disfrutar llena por completo.
Uno tras otro los temas iban cayendo: “The Tower”, “In Taberna”, “La danza del oso”, hasta acabar con “Drunken Sailors”. Un total de 17 temas que acabaron en una fiesta, donde casi todos bailaban como si se tratara de una fiesta de uno de esos clanes irlandeses, como narra Megan Maxwell en sus libros sobre “Las Guerreras Maxwell”, aunque estos estén basados en Escocia. Salvando esa diferencia, la fiesta que empezó fría fue cogiendo ritmo, velocidad, hasta acabar en un torbellino que gustó a todos.
Gran concierto que demostró el gran estado de la banda, y cómo poco a poco van forjando su camino, su estilo.
Desde La Familia Rockera solo podemos deciros. ¡Enhorabuena!



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