A mediados de 1975, Iron Maiden no era más que una idea rondando la cabeza de Steve Harris. Por entonces tocaba el bajo en Smiler, pero sus compañeros le rechazaban buena parte de las canciones que componía por considerarlas demasiado complejas. Harto de que le pusieran límites, decidió montar su propia banda para hacer la música que quería.
Así nació Iron Maiden, el día de Navidad de 1975. La primera formación la componían Steve Harris al bajo, Dave Sullivan y Terry Rance a las guitarras, Ron "Rebel" Matthews a la batería y Paul Day como cantante.
Los comienzos no fueron nada fáciles. Durante los primeros años la banda vivió un carrusel constante de cambios: guitarristas, baterías y cantantes entraban y salían sin parar, y costaba encontrar una formación estable.
Paul Day siguió en el grupo hasta octubre de 1976, cuando lo sustituyó Dennis Wilcock. Harris pensaba
que a Day le faltaba presencia sobre el escenario. Wilcock, con una estética muy marcada por Kiss, le dio a la banda una imagen más llamativa y fue quien empujó la entrada de Dave Murray como tercer guitarrista. Esa decisión generó bastante tensión con Dave Sullivan y Terry Rance, y a finales de 1976 Harris decidió disolver la banda para reorganizarla desde cero alrededor de Murray.
La cosa siguió moviéndose en los años siguientes. En 1977 Wilcock dejó el grupo y llegaron Doug Sampson a la batería y Paul Di'Anno como vocalista. Con esa formación grabaron en 1978 The Soundhouse Tapes, una maqueta que empezó a correr de boca en boca por la escena de Londres.
Todavía hubo más cambios antes de llegar a la formación que grabaría el álbum Iron Maiden en 1980: Doug Sampson dejó su puesto a Clive Burr y se sumó Dennis Stratton a la guitarra. Con eso quedó cerrado el quinteto que debutaría en el mercado discográfico.
Entre la fundación de la banda y la publicación de ese primer álbum pasaron casi cinco años: cambios constantes, ensayos, actuaciones en locales pequeños y una búsqueda continua de la formación adecuada. Fueron años de reconstrucción tras reconstrucción, y si Harris no hubiera insistido tanto, probablemente la historia de Iron Maiden habría sido muy distinta.
Otra curiosidad poco conocida: ¿de dónde sale el nombre?.
Steve Harris lo contó en varias entrevistas. Se le ocurrió lo de Iron Maiden después de ver The Man in the Iron Mask, la peli de 1939. Ahí mencionaban la "Iron Maiden", ese instrumento medieval de tortura (supuesto, porque históricamente hay mucha tela que cortar: buena parte de los ejemplares que se ven hoy en museos se construyeron siglos después de la Edad Media). Pero a Harris el nombre le sonó potente, teatral, justo lo que le hacía falta a una banda de rock.
Va otra curiosidad de esa época. Antes de ser una estrella, Steve Harris trabajaba de delineante. Ensayaba por las noches, cargaba él mismo los amplis para ir a tocar a pubs donde muchas veces había cuatro gatos. Y aun así nunca dejó de creer en la banda, ni cuando fuera del circuito de Londres casi nadie sabía quiénes eran.
Historias así te recuerdan que un montón de leyendas del heavy metal estuvieron a un paso de no existir.